Descubrimiento 2: La vida es sacar partido a tus talentos

Estamos a punto de cerrar la segunda década del siglo XXI. Y este descubrimiento lo escribí hace 10 años, cuando me apunté a la formación que más me ha cambiado la vida: el Master-Practicioner en PNL, con Inma Capo.

Ahora, cuando releo los apuntes de aquella formación, descubro algo curioso: lo único que ha hecho la vida ha sido hacerme consciente de todas aquellas cosas que escribí en su día. En su momento, era excesiva información y, tal vez, por eso, olvidé mucha. Pero, lo que allí escribí ha dibujado mi vida en los últimos diez años.

De alguna manera, durante esta década he estado dando la vuelta a las mismas ideas. Y, descubro que todo mi sufrimiento ha venido por apartarme de la promesa que me hice un día de 2010.

He recaído en la enfermedad que tenía entonces: hacer por gustar a los demás.

Todos los miedos del ser humano se pueden resumir en dos: no ser aceptado y no estar a la altura. Para evitar el rechazo, uno se convierte en complaciente. Es un círculo vicioso porque cada vez necesitas más la aprobación de los demás y te haces más y más complaciente. A medida que eso pasa te estas alejando más y más de lo único que importa, de ti mismo, de tu autenticidad. Haces por gustar a los demás pero, interiormente, cada vez te gustas menos. Hasta el punto de llegar a olvidar realmente quién eres. Y, eso, hace que te rechacen cada vez más. Paradójicamente.

El virus de esa enfermedad tan extendida está en la creencia de que los demás son lo primero, y no tú. La única cura es aceptarte y quererte. Creer que eres tú eres lo primero.

Por ejemplo, si no sabes decir que no, poner límites, la gente te dará más trabajo, y te verás haciendo cosas que no tienen nada que ver contigo.

El camino es, justamente, el contrario. Encontrar lo que uno ama. Ése es el mensaje de Steve Jobs, en este celebérrimo discurso a estudiantes que acababan su etapa universitaria.

«No malgasten viviendo la vida de otro». «No permitan que el ruido de otras opiniones ahogue vuestra propia voz interior».

Si algo he aprendido esta década es el precio que se paga cuando vives la vida de otro y dejas ahogar tu propia voz interior.

Saca partido a tus talentos.

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