Diseño de futuros

28 de abril de 2024 7 mins to read
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La post-agilidad es una etapa avanzada de la gestión de proyectos ágiles en la que nos preguntamos: ¿cómo reconocemos lo que es correcto? El Pensamiento de Futuros (Future thinking) es una muy buena herramienta para «navegar la incertidumbre» actual.

Una primera clave para saber de qué se trata es la distinción entre futuro y futuros. Definiciones de «futuro» hay tantas como a personas preguntas pero una idea que se repite es que se trata de lo que viene después del momento actual y sobre el que se pintan oscuros nubarrones por todas nuestras conductas irresponsables actuales. Frente a eso, el Design thinking prefiere hablar en plural de futuros, ya que no hay un único futuro y lo que sea que tenga que pasar está profundamente relacionado con el presente.

Dicho de otro modo, no existe un único futuro al que inevitablemente nos dirigimos sino que existen múltiples alternativas, que dependen de lo que hagamos hoy en día. Las personas que piensan en futuros, o futuristas, lo que hacen es identificar esas opciones posibles, a las que llaman «escenarios de futuros».

Por lo tanto, el diseño de futuros no va tanto de predecir, como hacían los pitonisos y casandras de la Antigüedad, o incluso imaginar escenarios de ciencia ficción, sino de pronosticar que podría pasar en el futuro, evaluando muchas alternativas y posibilidades.

Del ¿qué traerá el futuro? pasamos al ¿qué queremos que sea el futuro?. (Gerd Leonhard)

Otra clave es que, con esta nueva forma de ver, las personas ya no son víctimas del destino sino protagonistas de su porvenir. Al explorar y estudiar el futuro, se pueden identificar opciones posibles y tomar decisiones sobre cuál es el mejor camino a seguir para alcanzar el más alto potencial futuro en el presente. Esta superación del victimismo para pasar al hacer es lo que más me gusta y convence.

Boom por el estudio de futuros

La emergencia sanitaria con la que arrancamos la década, que marcó cotas nunca vistas antes de incertidumbre e impotencia, ha hecho que muchas organizaciones quieran estar preparadas para cualquier tipo de escenario futuro.

De hecho, hay estudios que señalan que las empresas preparadas para el futuro son un 33% más rentables y crecen un 200% más rápido. Incluso, Andres James Walls, hace una clasificación de los diferentes tipos de organizaciones que intentan liderar el futuro:

Para ello, examina el uso que hacen del diseño de futuro, ya sea como investigadores, inventores, activistas o activistas:

¿Cómo será …?

El Diseño de Futuros parte siempre de un reto, acotado a un horizonte temporal, una lugar determinado y una temática concreta. A partir de aquí, hay varios marcos, que, básicamente, transitan por las mismas fases: definir el reto, buscar señales de cambio en el presente, detectar patrones y perspectivas que permitan dibujar varios escenarios de futuros. Finalmente, analizamos que hemos aprendido mediante un backcasting, que viene a ser algo así como una retro de nuestro viaje al futuro.

Por supuesto, la técnica no es perfecta y hay algunos detractores que apuntan posibles errores, que siempre están muy relacionados con nuestros sesgos actuales y nuestra poca capacidad para prescindir de ellos.

Pero, es lo mejor que el ser humano está haciendo con el objetivo de dar pasos, ahora, para dirigirnos al escenario de futuro deseado. Ya sea el de países, organizaciones o personas.

¿Por dónde empezar?

Una muy buena forma de comenzar es creando un «Club de señales», una comunidad de personas que capturan y coleccionan signos en el presente de lo que puede pasar en el futuro. Por ejemplo, cómo el «efecto tiktok» está cambiando la Cultura. Si te interesa, te comparto un Starter Kit para descubrir señales de futuro.

Organizaciones «future-fit»

El principal quiebre que se está produciendo en esta década es cambiar la mirada «customer centric», que nos proponían las metodologías ágiles, que miraban más a corto plazo y cómo innovar rápido, a una nueva perspectiva más «humanity centric», toda vez que hemos comprobado que los principales problemas globales que tenemos no se pueden resolver en solitario.

Dicho de otra forma, lo que esta nueva mentalidad nos demanda es tener una imagen del futuro que deseamos, una imagen hacia donde ir. De ahí que, tras la pandemia, ha resurgido un interés por planificar escenarios posibles de futuro, tal y como había sucedido en la crisis del petróleo de los años 70.

La nueva palabra de moda en el mundo empresarial es «organizaciones preparadas para el futuro». En inglés, «future-fit organisations». El objetivo es crear capacidad de anticipación mediante la exploración y evaluación de posibles futuros, en los que se identifican riesgos y oportunidades emergentes.

¿Qué son las organizaciones «future-fit»?

Las organizaciones «preparadas para el futuro» son aquellas que miran el futuro desde un punto de vista adaptativo y anticipativo, con el objetivo de posicionarse para aprovechar las nuevas oportunidades a medida que aparecen.

Para ellas, el futuro no es un lugar al que estamos abocados a ir, como nos quieren hacer ver las teorías deterministas hegemónicas, dibujando negros nubarrones en el horizonte y aterrorizando a grandes sectores de la población, como a nuestra juventud, con graves problemas de salud mental al haber renunciado a la ilusión propia del despertar a la vida adulta.

En cambio, se centran en visualizar futuros plausibles. Ya no entendemos que hay un único futuro, sino muchos futuros. Y, por eso, nos tenemos que preguntar ¿qué podría suceder potencialmente? en lugar del ¿qué es probable que suceda?

En definitiva, las organizaciones «preparadas para el futuro» dedican tiempo a imaginar futuros probables que les ayuden a diseñar una estrategia de futuro, que necesariamente tiene que ser flexible. ya que pueden suceder imprevisto. Por ejemplo, podemos imaginar cómo puede afectar la irrupción de la Inteligencia Artificial en el plazo de una década a nuestra forma de trabajar.

Un nuevo manifiesto

Al igual que sucedió con el Agilismo en 2002, ya se ha redactado un Manifiesto Future-Fit para que «las organizaciones exploren nuevas posibilidades, busquen nuevas fronteras y con audacia creen nuevos futuros».

Se basa, también, en cuatro principios:

  1. La cultura colaborativa sobre los individuos y las interacciones.
  2. Los sistemas innovadores sobre el software en funcionamiento.
  3. El descubrimiento de oportunidades sobre la colaboración con los clientes.
  4. La creación de futuros alternativos sobre la respuesta al cambio.

Cultura futurista

Con las herramientas de prospectiva sucede lo mismo que con las metodologías ágiles: si no se incorporan en la propia cultura de la organización, acaban por fracasar.

A finales del año pasado, Scott Smith, Madeline Ashby y Susan Cox-Smith, que se hicieron famosos hace un lustro por publicar el mejor libro metodológico sobre diseño de futuros, How to future, han publicado una segunda parte enfocada a llevar este cambio de mentalidad a las organizaciones. Lo han titulado Futures Culturey en él señalan cómo abordar una transformación, empezando por crear un «equipo faro» hasta aprovechar los conocimientos colectivos y convertirlos en una actividad central de la organización.

Igualmente, los principales Institutos de prospectiva también están empezando a publicar sus propias metodologías para crear «organizaciones future-fit», como es el caso del Institute For The Future (IFTF).

En todo caso, lo que dos estos ejemplos nos están anunciando es el comienzo de la nueva Era de la Innovación sostenible de la que se va a hablar, y mucho, en los próximos años.

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