El liderazgo del Siglo XXI

Gerardo Barcia, en la presentación de su libro ‘El mejor líder es el que se deja liderar’.

Asisto a la presentación del primer libro de una esas personas que te agradecen mucho más de lo que tu les puedas dar: Gerardo Barcia. El mejor líder se deja siempre liderar, que así se llama su obra, es un manual, a partir de sus grandes conocimientos sobre el liderazgo del siglo XXI.

He dedicado mucho tiempo a investigar sobre el liderazgo. Co-escribí un libro hace ya varios años, Talentocracia, en el que presentaba los valores que, creo, definen lo que viene.

Durante la presentación, me vinieron varias ideas que quiero compartir. La primera es la propia definición de liderazgo. Hay muchas interpretaciones de lo que és. Quizá tantas como personas. Para mi, liderar es convertir una visión en una acción. Es quien va por delante abriendo camino al resto.

Tradicionalmente, el líder se ha asimilado siempre a una persona. Aunque, eso está cambiando, y de eso habla mucho Gerardo. El liderazgo ahora va más de esas cronometradas grupales de los equipos de ciclismo, en las que se van pasando los relevos para encabezar el grupo.

¿Qué hay detrás de esa idea de liderazgo grupal? La complejidad de los nuevos tiempos. No hay una sola persona que tenga una respuesta para todo. Pero, sí, en los equipos, o en las organizaciones, hay una persona que sabe más que nadie de algo, y sobre eso, hay que buscar el camino para que nos lidere a los demás.

El nuevo liderazgo no va jerarquizar el poder, va de jerarquizar las competencias. Que el más sabe de algo, se dedique a eso. Esa es la filosofía de fondo de metodologías como la Sociocracia, o las nuevas organizaciones Teal, de las que escribo tanto en 9Brains.

¿Cómo debe ser el liderazgo del siglo XXI?

Cerró Gerardo su presentación con una pregunta abierta: ¿Cómo debe ser el liderazgo del siglo XXI?

Me viene a la cabeza el camino sobre el que estoy investigando desde el pasado verano, y que entronca con esa sabiduría universal que hace dos siglos abandonamos por el imperio de la tecnología.

Creo que el mejor liderazgo es el que da coherencia y congruencia a lo que he llamado los cuatro niveles del ser humano (cuerpo, corazón, mente y espíritu), que tanto se habla en el Tao o en otras filosofías ancestrales.

Como Covey, estoy convencido de que la falta de algún elemento es una autopista a una organización tóxica. Por lo general, reflejo del máximo responsable.

Por eso, el liderazgo del siglo XXI tiene que tener cuerpo. Con cuerpo, me refiero a estructuras y procesos para que sea sostenible. Sino será un simple sueño o una utopía. El requisito primero de un líder, insisto, es convertir una visión en una acción. Pero, luego, está el elemento complementario, el corazón. Las emociones son necesarias para destapar la caja de la pasión, ese ingrediente que convierte un grupo de personas en un movimiento imparable.

Por encima de ambas, la mente. Por mente, entiendo tener una visión y unos valores compartidos. Sin una visión compartida, cada uno va a lo suyo. Este, y no otro, creo que es el gran problema actual de España y sus políticos. Una visión compartida es a lo que recurrió Nelson Mandela para acabar con uno de los peores regímenes del siglo XX: el apartheid.

Y, por encima de todo, en un tercer nivel, el espíritu. Por espíritu, no me refiero a algo religioso, sino trabajar por lograr un propósito mucho mayor que una sola persona. Por supuesto que cuidar el entorno, nuestra querida Tierra, es algo mucho mayor que cada uno de nosotros.

Espero que las ventas del libro de Gerardo vayan bien. Si alguien quiere saber por dónde va lo nuevo en materia de liderazgo, este es el nuevo manual. Gerardo Barcia es un gran consultor y ahora llega el momento de agradecerle a él que nos quiera compartir sus mejores herramientas para crear mejores productos y organizaciones.

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