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En los últimos meses he estado investigando en los 4 elementos del ser humano y las organizaciones. En cómo las personas y las organizaciones auténticas son aquellas que se alinean a nivel corporal, emocional, mental y espiritual. Pues, esos son los cuatro elementos.

Hoy he descubierto, casi a punto de finalizar la segunda década del siglo XXI, que estaba queriendo llevar a las organizaciones y al ser humano algo que aprendí hace 10 años, cuando apareció en mi vida, para cambiarla, una formación en PNL (Programación neuro-lingüística). El resultado de aquella formación era lo que llamábamos un plan de vida, y que, en gran manera, ha marcado mi vida de la última década. He hecho aquello que me propuse, he sufrido por incumplir aquello que me prometí y estoy en el punto en que lo dejaba abierto: en formar una empresa antes de cumplir 50 años. Me queda uno.

 

¿Qué es un plan de vida?

El ejercicio que se inventó Inma Capo terminaba con una cartulina en la que se reflejaba la misión de cada uno, la visión de cómo quería concretarla, los valores y las creencias que iban a soportarla y, finalmente, 3 metas concretas en cada uno de los cuatro elementos del ser humano: corporal, emocional, mental y espiritual.

De forma inconsciente, ese ejercicio ha marcado mi forma de pensar en los últimos diez años. Hasta el punto de enamorarme de aquello que reproduce ese hilo rojo de visión, misión, objetivos, como la Sociocracia, y rechazar donde esto falta. Con el paso del tiempo puedo añadir que todo eso tiene que estar enfocado a ser útil a los demás.

De alguna manera, el trabajo que proponemos en 9Brains sigue ese esquema. Primero, ayudamos a buscar el sentido de una persona o una organización. Ver cómo sueña el mundo y de qué forma quiere cambiarlo: su visión y su misión. Junto a los valores compartidos conforman la base de la cultura. No se puede acometer cualquier cambio sin adaptar la cultura.

Después, llegan los objetivos y las metas. Y, tienen que incluir los cuatro elementos: corporal, emocional, mental y espiritual. Hoy creo que una persona plena y una organización sana es aquella que da presencia a todas ellas.

 

Los 4 elementos del ser humano y las organizaciones

 

1. Cuerpo – Acción – Tierra

El cuerpo/tierra es el hacer. El propósito principal es la supervivencia. Lo que esperamos de un trabajo es que nos paguen correctamente. Si no, no garantizamos esa necesidad de supervivencia.

Las personas en las que predomina este elemento son los líderes, cuyo don está en el hacer. Son los que administran y gestionan sistemas. Su principal cualidad es el coraje. El cuerpo tiene presencia a través de la disciplina. En las organizaciones organizaciones en las que predomina este elemento se refleja en la búsqueda de mayor eficiencia a toda costa, sin importar las personas.

Cuando el cuerpo no está presente en las organizaciones, hay una falta de estructuras y de procesos definidos. Falta la disciplina. No todos están de acuerdo en el mejor rumbo, en qué hace cada persona para ayudar al objetivo común. Ese problema en las organizaciones se llama desinformación. Sin disciplina, cada uno hará la guerra por su cuenta. En las personas, es la falta de fuerza de voluntad para cumplir con las promesas dadas. El remedio se llama planificación y plan de acción.

 

2. Emociones – Relaciones – Agua

Las emociones, identificadas genéricamente con el corazón, son el sentir, las relaciones y el amor. Con el amor, no me refiero a las películas románticas de los domingos por la tarde, sino a nuestra capacidad de ser útiles a los demás. El propósito principal es la pasión. Cuando no está presente, notamos esa falta de pasión o compromiso. Lo que esperamos de un trabajo es que nos trate con justicia.

Las personas en las que predomina este elemento son las cuidadoras, las que proporcionan ayuda cuando se lo piden. Su principal cualidad es la empatía. Las emociones tienen presencia a través de la pasión. Curiosamente, es el principal mal de las organizaciones. El remedio (equivocado) suele ser aumentar los controles o buscar la motivación a través de recompensas o castigos.

Cuando las emociones no están presentes en las organizaciones, hay falta de pasión, y se refleja en la falta de compromiso (interno) con las organizaciones. La gente está desilusionada. Las personas están apáticas con lo que hacen. Lo mismo sucede con las personas, cuando pierden la ilusión.

 

3. Mente – Visión – Aire

La mente es la visión, el ver hacia dónde ir. Su propósito principal es el aprender, el crecimiento y el desarrollo. Lo que esperamos de un trabajo es que nos permita participar de una manera creativa.

Las personas que tienen este camino son los futuristas e innovadores. Son capaces de encontrar nuevos caminos. Su principal cualidad es la innovación y la mente abierta. En las organizaciones en las que predomina este elemento hay exceso de análisis, y cierta parálisis.

Cuando la mente no está presente en una organización, no hay una visión compartida entre los integrantes. Las personas no persiguen un objetivo común. No todos juegan para el equipo. Ese problema se llama desorganización.

 

4. Espíritu – Propósito – fuego

El elemento espiritual es el sentido y la aportación. Lo entenderás mejor al hablar del propósito, el dejar un legado. En un trabajo esperamos que nos permita dar sentido a lo que hacemos y dejar un legado a nuestra existencia.

Las personas que tienen este elemento se hacen notar. Tienen presencia. Dan un buen ejemplo. Cuando no están, se las echa de menos. Su cualidad principal es la conciencia de las situación y el sentido de propósito.

Cuando el espíritu no está, vemos a personas que actúan en contra de su conciencia, seres sin alma, que pasan en el fondo de todo. Este problema se llama desvinculación. No encuentran un propósito desafiante y motivante a lo que hacen.

 

¿Cómo rediseñar tu vida o tu organización?

Cambiar una vida o una organización no es sólo imitar algo que le funciona a otros, es encontrar lo que nos funciona a nosotros. Es un trabajo de indagación sobre qué estamos haciendo ahora, qué queremos hacer en el futuro, quiénes queremos ser, celebrar los logros, identificar nuestros obstáculos, redefinir nuestras metas y prioridades y pensar acciones para mejorar nuestra calidad de vida, de nuestros clientes o personas que tengamos próximas y de nuestro entorno. Es la forma de convertirse en una persona plena y una organización sana.

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2 Comentarios

Romina 22 de febrero de 2021 - 18:53

Hola Eduardo,
Soy Romi de Argentina. Me encanta tu enfoque y me encantaría profundizar en el tema. Estoy viendo como integrar la espiritualidad al mundo de las organizaciones y esto que escribiste me pareció una excelente inspiracion.
Por favor, vos podrias citarme alguna fuente o recomendarme alguna lectura del tema?

Muchas Gracias
Romi Florentino

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EDUARDO TOLEDO INCLÁN 22 de febrero de 2021 - 21:57

Gracias Romi. La parte espiritual conecta con el propósito, con el fuego que nos une. De ahí que ahora haya más organizaciones que busquen el propósito. De hecho, en las organizaciones horizontales el propósito es el nuevo jefe. Entiende así todas las que hablan de organizaciones horizontales, como la Sociocracia.

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Sobre el autor

Eduardo Toledo

Mi pasión es descubrir nuevos territorios y cartografiarlos. Voy en la búsqueda de un nuevo mundo: una tierra llena de personas íntegras y plenas.

Futuro

@Eduardo Toledo Inclan (España)